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domingo, 16 de enero de 2011

Suicidio - Parte I

¿Cómo se define al suicidio?

El sociólogo francés Émile Durkheim en su obra “El suicidio” (1897), señala que los suicidios son fenómenos individuales que responden esencialmente a causas sociales. Las sociedades presentan ciertos síntomas patológicos, ante todo la integración o regulación social ya sea excesiva o insuficiente del individuo en la colectividad. Por tanto el suicidio sería un hecho social.

Prevenir el suicidio, una labor mundial

Con el patrocinio de la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (AIPS), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y sus colaboradores proponen una terapia adecuada y medidas de seguimiento para quienes han intentado suicidarse, junto con un tratamiento más mesurado del suicidio por parte de los medios de comunicación.

Es necesaria una labor mundial de concienciación de que el suicidio es una de las grandes causas prevenibles de muerte prematura. Los gobiernos deben elaborar marcos normativos para las estrategias nacionales de prevención del suicidio. A nivel local, las declaraciones políticas y los resultados de la investigación deben plasmarse en programas de prevención y actividades comunitarias.

¿Cuándo se produce un suicidio?

La mayoría de los suicidios tienen lugar durante una crisis depresiva. El suicida siente un dolor emocional que se le hace insoportable, se siente desesperado, piensa que nada cambiará en el futuro, que no puede contar con nadie que le dé su apoyo y no ve más salida a su sufrimiento que la muerte. Sin embargo, estas personas no quieren dejar de vivir; lo que verdaderamente quieren es dejar de sufrir, pero su estado mental depresivo les impide pensar en otras soluciones, estando su pensamiento centrado en los aspectos negativos de su vida, sin ser capaces de tener en cuenta los positivos. Esta memoria selectiva es un síntoma de la depresión, no de quienes son ellos.

Algunos datos estadísticos

El suicidio constituye un problema de salud pública muy importante pero en gran medida prevenible, que provoca casi la mitad de todas las muertes violentas y se traduce en casi un millón de víctimas al año, además de unos costos económicos cifrados en miles de millones de dólares, según ha señalado la Organización Mundial de la Salud (OMS), las estimaciones realizadas indican que en 2020 las víctimas podrían ascender a 1,5 millones.

Cada 40 segundos alguien se suicida en el mundo. Eso es lo que señala un informe elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El número de suicidios es alto en Europa y según el estudio, son bajas en América Latina. "En América Latina se destaca en primer lugar Cuba con una alta tasa de suicido, en segundo lugar Brasil y Colombia en un tercer lugar" como explicó a la BBC Jesús Ramón Gómez, sicólogo y director de la Fundación "Amor a la vida", una organización no gubernamental colombiana dedicada a la prevención del suicidio.

Se calcula que por cada muerte atribuible a esa causa se producen entre 10 y 20 intentos fallidos de suicidio, que se traducen en lesiones, hospitalizaciones y traumas emocionales y mentales, pero no se dispone de datos fiables sobre el verdadero alcance. Las tasas tienden a aumentar con la edad, pero recientemente se ha registrado en todo el mundo un aumento alarmante de los comportamientos suicidas entre los jóvenes de 15 a 25 años. Exceptuando las zonas rurales de China, se suicidan más hombres que mujeres, aunque en la mayoría de lugares los intentos de suicidio son más frecuentes entre las mujeres.

El 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, se fomentan en todo el mundo compromisos y medidas prácticas para prevenir los suicidios. Cada día hay en promedio casi 3000 personas que ponen fin a su vida, y al menos 20 personas intentan suicidarse por cada una que lo consigue.

Qué se ha hecho para que esto no ocurra? 


"Es importante reconocer que el suicidio se puede evitar", dice el Profesor Lars Mehlum presidente de la AIPS, "y que el hecho de tener acceso a los medios necesarios para suicidarse es tanto un factor de riesgo relevante como un determinante del suicidio".

Según Gómez, "debemos prevenir los suicidios; y una forma de prevenirlos es retirando los factores de riesgo".

Los expertos también sugieren que la terapia de grupo y la elevación del autoestima pueden utilizarse como medidas preventivas para reducir el numero de suicidios.

Entre los factores de protección contra el suicidio cabe citar una alta autoestima y unas relaciones sociales ricas, sobre todo con los familiares y amigos, el apoyo social, una relación estable de pareja y las creencias religiosas o espirituales.
 

Recuerda: 
 
El comportamiento suicida viene determinado por un gran número de causas complejas, tales como la pobreza, el desempleo, la pérdida de seres queridos, una discusión, la ruptura de relaciones y problemas jurídicos o laborales. Los antecedentes familiares de suicidio, así como el abuso de alcohol y estupefacientes, y los maltratos en la infancia, el aislamiento social y determinados trastornos mentales, como la depresión y la esquizofrenia, también tienen gran influencia en numerosos suicidios. Las enfermedades orgánicas y el dolor discapacitante también pueden incrementar el riesgo de suicidio. La pronta identificación y el tratamiento adecuado de los trastornos mentales son una importante estrategia preventiva.

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