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viernes, 4 de febrero de 2011

Autismo

¿Qué es el autismo?

Es un trastorno del desarrollo, permanente y profundo que afecta la comunicación, imaginación, planificación y reciprocidad emocional, induciendo la incapacidad de interacción social y el aislamiento.

Se presenta regularmente en niños desde los 18 meses y 3 años, siendo desencadenado por una anomalía en las conexiones neuronales, atribuible, con frecuencia, a alteraciones genéticas. El autismo no tiene cura, pero se puede tratar.

¿Cómo se clasifica?

Según la severidad del cuadro. Los casos más graves se caracterizan por completa ausencia del habla de por vida, comportamiento repetitivo, no usual, auto dañino y agresivo. Las formas más leves pueden ser casi imperceptibles y suelen confundirse con falta de atención o timidez.

¿Cuáles son sus causas?

Son desconocidas, sin embargo muchos investigadores creen que es el resultado de algún factor ambiental, que interactúa con una susceptibilidad genética.

¿Cómo se diagnostica?

Generalmente a partir de los 4 meses, ya que anteriormente la enfermedad puede pasar desapercibida. A partir de esta edad, la evolución lingüística queda estancada, no hay reciprocidad con el interlocutor, no aparecen las primeras conductas de comunicación intencionadas (miradas, echar los brazos, señalar).

¿Qué síntomas se presentan?

Cada niño autista es diferente, sin embargo se han establecido algunos comportamientos como:

  • Lenguaje escaso o nulo (puede perder el habla).
  • Ecolalia (repite lo mismo o lo que oye).
  • Actúa como si no escuchara, pero no soporta ciertos sonidos o luces muy fuertes.
  • No mira directamente a los ojos.
  • Se obsesiona con los objetos sin razón alguna.
  • No muestra interés por los juguetes o no los usa adecuadamente.
  • Tiende a reunir objetos o los pone en línea.
  • Total desinterés por el entorno y relacionarse con los demás.
  • No responde a su nombre.
  • No obedece ni sigue instrucciones.
  • Cuando quiere algo, no lo pide, toma la mano de alguien dirigiéndola a lo que desea.
  • Rechaza el contacto físico. No le gusta que lo toquen o carguen.
  • Gira o se mece sobre sí mismo.
  • Se queda quieto observando un punto como si estuviera hipnotizado.
  • Muestra agresividad, pudiendo ser auto agresivo (se golpea a sí mismo).
  • Gran obsesión por el orden y la rutina, rechaza los cambios.
  • Sonríe sin razón aparente.
No olvides que para su diagnóstico, es imprescindible la asesoría de un neurólogo así como la valoración del psicólogo.

¿Cómo se puede tratar el autismo?

Se han probado varios tratamientos. De los tratamientos con mejores resultados se encuentra el de Modificación de Conducta, siendo el más aceptado por la capacidad de mantener bajo control instruccional al niño y lograr centrar su atención. Sin embargo, el mayor progreso se consigue con una mezcla o variedad de tratamientos, algunos de ellos encaminados al desarrollo de áreas específicas (por ejemplo, el habla).

Entre los tratamientos más conocidos se encuentran:

Terapia Conductual: Esta terapia enseña habilidades por medio de reforzadores y aversivos (premio y castigo).

TEACCH: Se basa en la comunicación visual, por medio de imágenes y símbolos que representan conceptos o palabras. Constituye una excelente opción una vez que los niños con autismo están bajo control instruccional y fijan su atención.

PECS (Picture Exchange Comunication System): Integra la comunicación visual y de lecto-escritura.

Método Tomatis y Berard: Se basa en el adiestramiento auditivo del niño con la finalidad de abrir canales en su cerebro. Recomendado cuando el niño muestra demasiada sensibilidad a los ruidos.

Delfino Terapia, Equino Terapia, etc.: Terapia con delfines, caballos, etc. Es muy recomendable independientemente de sus ventajas o desventajas, ya que será una gran experiencia para el niño.

¿Cuál es el pronóstico de esta enfermedad?

En muchos casos, impredecible. Algunos niños se desarrollan hasta niveles en los cuales su autismo es poco perceptible. Otros desarrollan habilidades funcionales después de un tratamiento intenso con terapia. Por otro lado, muchos niños autistas requieren ser cuidados de por vida y otros nunca desarrollan lenguaje oral. Es importante mencionar que en algunos casos la terapia parece no tener efecto.

Recuerda:

El autismo es un trastorno del desarrollo que incapacita la interacción social, su diagnostico debe ser certero mediante la valoración conjunta de un neurólogo y psicólogo, los mismos que decidirán el tratamiento más adecuado.

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