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miércoles, 23 de febrero de 2011

Presbiacusia / Hipoacusia (Sordera)

¿Qué es la presbiacusia?

Es la disminución de la audición relacionada con la edad. La hipoacusia es la disminución del nivel de audición por debajo de lo normal, lo cual constituye un motivo habitual de consulta y es especialmente frecuente en la población de la tercera edad, oscilando entre el 25% en los mayores de 65 años y el 80% en los mayores de 80 años.

Con frecuencia, da lugar a situaciones de minusvalía con importantes repercusiones físicas y psicológicas. El envejecimiento de la función auditiva (presbiacusia) conlleva a la discriminación de la palabra y, por ello, se asocia a problemas psicológicos y de comunicación.

¿Qué factores intervienen en este trastorno?

Se han implicado múltiples factores en la patogénesis de la presbiacusia como predisposición genética, ocupación, dieta, enfermedades cardiovasculares, tabaco, alcohol y traumatismos craneales. Esta enfermedad refleja un declive en la sensibilidad auditiva que puede ser muy variable en su edad de comienzo y grado de progresión. No existe un tratamiento médico ni quirúrgico eficaz para la presbiacusia, siendo la adaptación protésica (audífonos), a veces difícil por los acúfenos (ruidos), y por la disminución de la inteligibilidad (afectación de la comprensión verbal).

¿Cómo se clasifica?

Según su intensidad, la hipoacusia se clasifica en:

• Leve (pérdida entre 21 y 40 dB),

• Moderada (pérdida entre 41 y 60 dB),

• Severa (pérdida entre 61 y 80 dB)

• Profunda (pérdida superior a 80 dB).

Hay que diferenciar las hipoacusias neurosensoriales o de percepción (por lesiones en la cóclea, en las vías neuronales o en el sistema nervioso central, en la corteza auditiva) de aquellas hipoacusias de transmisión o de conducción (por alteraciones del oído externo o medio que impiden la transmisión normal del sonido) y de las formas mixtas.

¿Cómo se diagnostica?

El médico debe investigar la existencia de problemas de audición y dentro de la historia clínica del paciente es fundamental investigar:

  • Antecedentes (familiares, embarazo y parto, desarrollo infantil, alteraciones de la voz y del lenguaje, uso medicación tóxica para el oído y ambiente laboral). 
  • Síntomas acompañantes: dolor de oído, otorrea (salida de secreciones por el oído), sensación de taponamiento, acúfenos, mareos. 
  • Forma de aparición (aguda, progresiva o recurrente), de uno o los dos oídos 
  • Repercusión del trastorno en el medio familiar, social y laboral. 
Es imprescindible la realización de otoscopía para comprobar la existencia de problemas en el oído externo, como tapones de cera, o en el oído medio, como distintos tipos de otitis media. La presencia o no de perforaciones, patología infecciosa o el estado de ventilación del oído medio se basan en esta exploración.

La audiometría tonal es la prueba básica para la valoración de la función auditiva del paciente y es necesaria cuando se sospecha una hipoacusia. Consiste en la estimulación con sonidos a diferentes frecuencias (tonos puros) de los dos oídos, para determinar el umbral auditivo (mínimo nivel de intensidad sonora que es capaz de percibir el oído para cada tono).

La audiometría verbal valora el umbral de inteligibilidad o comprensión verbal.

¿Cómo se trata?

Tras detectar, evaluar y cuantificar (en decibelios) el problema, deben plantearse las diferentes opciones terapéuticas según el tipo de hipoacusia.

Hipoacusias transmisivas

En general tienen mejor pronóstico por ser potencialmente reversibles. En estos casos existe, con frecuencia, la posibilidad de realizar tratamiento médico y/o quirúrgico (ejemplo: tapón de cerumen, exostosis, otitis externas, otitis medias secretorias o serosas, perforaciones timpánicas, etc.)

Hipoacusias perceptivas

Son las que producen mayor afección de la comprensión verbal (inteligibilidad). Con excepciones, como los casos de sordera súbita, en la mayoría de las situaciones no suele ser posible realizar tratamientos médicos y/o quirúrgicos para recuperar la audición del paciente, siendo la audioprótesis o audífono el principal tratamiento reparador.

Los audífonos se utilizan en pacientes con presbiacusia, enfermedad de Meniere y con trauma acústico sonoro o por el efecto de fármacos ototóxicos. La indicación de audioprótesis debe establecerse según la gravedad de la hipoacusia (generalmente cuando el umbral es mayor de 50 dB) y la actividad social y profesional del afectado, debiendo individualizarse la prescripción.

¿En qué consiste la rehabilitación acústica?

Muchos pacientes con hipoacusia se benefician de procedimientos médicos o quirúrgicos, pero la gran mayoría tiene trastornos auditivos que no pueden corregirse con estos métodos y para ellos está indicada la rehabilitación mediante prótesis auditivas. En la mayoría de los casos se trata de hipoacusias neurosensoriales.

Las prótesis auditivas o audífonos son dispositivos electrónicos que permiten la amplificación del sonido. Existen 4 tipos de audífonos de conducción aérea: retroauricular, intraauricular (en la concha del pabellón auricular), intracanal (dentro del conducto auditivo externo) y CIC (completamente en el canal). La elección de uno u otro tipo depende de las necesidades de cada paciente; por tanto, las indicaciones son individualizadas. En ancianos se utilizan más los retroauriculares, ya que tienen menor destreza manual y van a realizar mejor el mantenimiento, mientras que en personas jóvenes se utilizan más los intracanales y los CIC. Los audífonos han tenido importantes avances en los últimos años con sistemas programables digitalmente, así como circuitos que reducen el ruido ambiental y mantienen los sonidos sin llegar a estar sobreamplificados.

En cuanto a la intensidad de la hipoacusia, la indicación protésica se considera recomendable por encima de 50 dB, donde las limitaciones comienzan a notarse. Por debajo de 50 dB, se realizará amplificación sólo en aquellos casos en que por razones personales, profesionales o sociales, se necesite. En los casos de hipoacusia bilateral, es recomendable la amplificación biaural (de los dos oídos).

¿Cuáles son los criterios de derivación a un especialista?

El médico de atención primaria, tras comprobar la existencia de hipoacusia, debe derivar precozmente todos los casos de hipoacusia adulta que no se resuelven con tratamiento etiológico inicial (tapón de cera, otitis media aguda, etc.). En el caso de sospecha de sordera súbita, está indicada la derivación de forma urgente a un centro hospitalario.

Recuerda: 


La presbiacusia / hipoacusia en adultos es la causa más importante de sordera, requiere una valoración adecuada y por lo general el tratamiento se basa en auxiliares auditivos (audífonos) que deben ser indicados adecuadamente para cada paciente.

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